
"Yo,
también, desde el primer momento de mi elección como Sucesor de San Pedro, me
he sentido siempre sostenido por vuestras oraciones y por la oración de la
Iglesia, sobre todo en los momentos más difíciles, os agradezco de
corazón", dijo. Seguidamente explicó que "con la oración constante y
confiada, el Señor nos libera de las cadenas, nos guía para atravesar cualquier
noche de cautiverio, que puede atenazar nuestro corazón, nos da la serenidad
del corazón para hacer frente a las dificultades de la vida, aun el rechazo, la
oposición y la persecución".
En
su mensaje, el Santo Padre señaló que "el episodio de Pedro muestra el
poder de la oración. Y el Apóstol, aun estando encadenado, se siente tranquilo,
confiado en la certeza de no estar nunca solo: la comunidad está orando por él,
el Señor está a su lado, aún más, sabe que ‘el poder de Cristo se manifiesta
plenamente en la debilidad’". Luego destacó que "la oración constante
y unánime es un instrumento precioso también para superar las pruebas que
puedan surgir en el camino de la vida, porque estando profundamente unidos a
Dios, nos permite también estar profundamente unidos a los demás".

El
Papa Benedicto XVI indicó que "según Santiago, esta situación podía
cambiar si toda la comunidad hablara con Dios, rezando verdaderamente de forma
asidua y unánime. En efecto, incluso todo lo que se dice sobre Dios, corre el
riesgo de perder su fuerza interior y el testimonio se vuelve árido si no están
animados, apoyados y acompañados por la oración, por la continuidad de un
diálogo vivo con el Señor".
Por
último exhortó a los fieles cristianos a "experimentar cómo la oración
constante y de la comunidad unida es un precioso instrumento para superar las
dificultades que surgen en el camino de la vida, porque cuando estamos profundamente
unidos a Dios, estamos también unidos a los hermanos".