lunes, 5 de septiembre de 2011

Meditación del Evangelio del 6 de septiembre del 2011

11-09-06. MARTES XXIII.
Lc 6, 12-19.

JESÚS, TE INVITA A SER SU APÓSTOL

Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz

Evangelio: Lucas 6, 12-19: Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos.

LEER. Jesús ora y de entre sus discípulos llama a Doce para hacerlos sus Apóstoles. El grupo crece, ya no solo hay discípulos, hay también Apóstoles. También ha crecido el número de seguidores de Jesús, pues vienen incluso de regiones lejanas. La predicación continúa, el servicio también.

MEDITAR: Jesús predica en Galilea. El texto que meditamos señala que para escuchar a Jesús, habían ido personas del sur (Judea, Jerusalén) y del norte Tiro y Sidón, que eran ciudades extranjeras, situadas en Fenicia (hoy Líbano).


El texto lucano, señala tres grupos de personas, “los escuchas” de Jesús, multitudes que venían de diversos lados, “los discípulos” cerca de cien personas y ahora: “los apóstoles”. Jesús a todos ama y más allá de los que están cerca de Él, ama a la humanidad entera, pues dará la vida por todos. Es por eso que aunque no se mencionen, el mismo texto nos lleva a reflexionar en el número mayor de contemporáneos de Jesús, que lo oyeron y siguieron su rumbo, en los que rechazaron su doctrina y su persona, en los que ni siquiera se enteraron de su presencia en el mundo.

Dentro de los interesados en las enseñanzas de Jesucristo, de manera natural se observa una distinción debido a la cercanía y compromiso con Él. Hay quienes lo escucharán y luego se irán (multitudes), hay algunos que lo siguen (discípulos). De entre este grupo, llamará a algunos y los denominará Apóstoles, palabra que significa “enviados”.

El pueblo de Israel se funda en los 12 hijos de Jacob (patriarcas), hijo de Isaac, hijo de Abraham., por lo mismo hay quienes ven en la elección de los 12, la expresión de la fundación de un nuevo pueblo: “la iglesia”.

Ciertamente y en sentido estricto la llamada a ser “Apóstol”  se aplica a la vocación sacerdotal y se utiliza en particular a los obispos a quienes se les llama “sucesores de los apóstoles”. En sentido amplio se puede aplicar a toda persona que atendiendo el llamado de Jesús, se pone a servir a sus hermanos. De esta manera hay quien es un apóstol en su familia, en la atención de los enfermos, en el mundo de los empresarios o de los medios de comunicación, etc. ¿Dónde y cómo, tú eres apóstol? ¿Dónde lo vas a comenzar a ser?

ORAR: Señor, gracias porque soy parte de tu Iglesia católica. Gracias, porque me llamas a ser parte de la comunidad creyente enviada para anunciar tu Palabra e instaurar tu Reino de Amor. Gracias porque esta elección no surge de la casualidad sino que es fruto de tu amor y de tu oración. Haz que sea consciente de este llamado y que sea un auténtico apóstol tuyo.

CONTEMPLAR: Como miembro de la Iglesia Católica, si me preguntaran cuán cerca es mi relación con Jesús, en qué nivel me colocaría: ¿En las multitudes que lo escuchan y se van? ¿En aquellos que lo siguen? o ¿En aquellos que reconociéndose apóstoles, trabajan en la difusión del Evangelio y la construcción del Reino de Dios?

¿Te gustaría ser su apóstol? Ser apóstol de Jesús es responder al llamado que Él te hace. Él te llama, la respuesta es tuya. Él espera que tú respondas. Él ora para que así sea, pero respeta tu libertad.

Qué significa ser apóstol de Jesús, es tener sus mismos intereses. ¿Cuáles son los intereses de Jesús?: (1) amar a su Padre Dios, (2) darlo a conocer, (3) que todos nos sepamos amados por Él y, (4) que nos reconozcamos como hijos suyos, (5) que vivamos como hermanos, (6) que hagamos este mundo mejor, (7) que seamos felices en esta vida, (8) que alcancemos la Vida Eterna. Esto Jesús lo resume en “amar a Dios por encima de todas las cosas y al prójimo como uno mismo”.

Ser apóstol de Jesús es tomar conciencia que Dios me ama, es dejarme amar por Él, para compartir su amor con el prójimo e invitar a que muchos dejándose amar por Él, sean sus apóstoles.

ACTUAR: Procuraré hacer conciencia de cuántas maneras, hoy, Dios me manifiesta que me ama. Me esforzaré en que esto se note en mis gestos, palabras y acciones. Compartiré el motivo de mi alegría e invitaré a los más que pueda para que se dejen amar por Dios y acepten ser los apóstoles de su amor, de su paz, de su alegría.

Que todos te conozcan y te amen es la única recompensa que quiero. M. María Inés Teresa Arias.

Seguimos el esquema de la Lectio Divina: Leer, meditar, orar, contemplar y actuar.
Leer, es escuchar la Palabra de Dios y ponerla en contexto.
Meditar es reflexionar sobre lo que el texto bíblico me dice.
Orar: Es responder a la Palabra, qué le digo a Dios: es petición, intercesión, agradecimiento, alabanza, etc.
Contemplar el reto de llegar a la conversión de la mente, del corazón y de la vida, según el Corazón de Cristo.
Actuar, es mi compromiso por hacer vida la Palabra de Dios.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Meditación del Evangelio del 5 de septiembre del 2011

Evangelio: Lucas 6, 6-11. Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». Él se levantó y quedó en pie. Entonces Jesús les dijo: «Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: hacer el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?». Y, después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: «Extiende la mano». Él la extendió y quedó curado. Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

11-09-05. LUNES XXIII.
Lc 6, 6-11.

AYUDAR TE FORTALECE

Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz

LEER. El Señor Jesús manifiesta su libertad interior haciendo el bien, a pesar de las críticas que ello conlleva. El texto lucano nos muestras a Jesús curando a un tullido de la mano derecha, a pesar que por su actuar, enojaría a algunas personas que estaban en la sinagoga y generaría, en contra de Él, sentimientos de furia que los llevaría a pensar en cómo matarlo.

MEDITAR: Destacamos la presencia de cinco personajes: Los discípulos, los que estaban en la sinagoga, el tullido, el grupo de escribas y fariseos y el Señor Jesús.

Los discípulos y quienes estaban en la sinagoga, se cuestionan sobre su forma de pensar y de actuar ante lo que ven: un hombre sanado, un grupo que odia y a Jesús que es libre en su actuar y en su amar. Ellos desearán ser sanados, ser libres en su actuar.

El tullido es el principal beneficiado. Qué bueno que Jesús no dejó de ayudarlo por el qué dirán, aún poniendo en riesgo su vida. Esta actitud, llena de amor, lo llevará a la Cruz. Su sacrificio es algo asumido libremente por Jesús, Él no sólo muere por dar vida nueva al tullido, muere por ti, por mí y por todos. Seguramente que la actitud de tullido fue de agradecimiento. ¿Tú y yo, estamos agradecidos por lo que Jesús ha hecho por nosotros?

Los escribas y fariseos, son el grupo de los que son incapaces de hacer algo por los demás y se quejan de todo. Piensan que el sentido de su vida es criticar, sin darse cuenta que esa actitud se convierte en envidia y odio. Nadie puede ser como ellos, nadie puede ser más que ellos. Ellos son los que deciden quién entra o sale de su grupo, quién vive o muere.

Jesús conoce lo que hay en ellos, porque además se les nota en su rostro, en su cara, en sus palabras, en sus acciones. No son felices, no quieren que nadie sea feliz. Jesús actúa no sólo a favor del tullido, lo hace a favor también de los que están presentes y que tenían miedo “al qué dirán”, de aquellos que también estaban tullidos de la mente, del corazón y del cuerpo, por miedo a ser criticados. Jesús actúa también por los escribas y fariseos, no para “torearlos” o hacerlos “enojar”, sino para que viendo el bien, tengan la posibilidad de romper con la atadura de la crítica y aprendan a ser libres.

Jesús es libre en su actuar. ¿Su secreto?: Saberse amado por Dios, amar a su Padre, amarse a sí Mismo, amar al Prójimo. Él ama en Dios y sabe que su misión es anunciar el Evangelio con palabras y obras. Él sabe que incluso algunos de los que lo condenan, reconocerán su error, se arrepentirán se convertirán y se salvarán.

Hacer el bien, a pesar de las críticas y enemistades que esto le ocasionará, no lo detiene. Él actúa libremente y esto lo fortalece internamente en su decisión de hacer siempre la Voluntad de su Padre Dios.

ORAR: Señor, tu sabes con qué facilidad critico lo que hacen los demás, perdóname. Señor Tú conoces cuántas veces he dejado de hacer el bien por “el qué dirán”; sabes lo débil que soy y cómo me derrumbo ante cualquier crítica. Sáname Señor, pues yo también “estoy tullido”, fortaléceme para siempre hacer el bien. Quiero ser libre como Tú, quiero experimentar el amor del Padre en mi vida, quiero comportarme como hijo(a) suyo(a), quiero ser libre como Tú, quiero amarme a mí mismo(a), quiero amar y servir a los demás. Quiero tener libertad interior para amar.

CONTEMPLAR: Dejar de hacer el bien, independientemente del motivo, y en particular por miedo a la crítica, no sólo es una limitación, sino que me debilita, porque me impide desarrollar y manifestar las cualidades con las que Dios me ha dotado. Ciertamente no se trata de hacer todo, y siempre querer destacar, pero sí acrecentar mi disponibilidad y generosidad en el servicio, como expresión de libertar interior, procurando en todo la Gloria de Dios y el bien de los demás.

ACTUAR: Sabiendo que Dios me ama y yo amándolo a Él, procuraré manifestar que Dios me ha fortalecido interiormente, quitando lo tullido de mi cara, para sonreír un poco más; lo tullido de mi lengua, para manifestarles a todos mi cariño; lo tullido de mi mano para saludarles o ayudarles en lo que pueda. Seguramente que si ellos ven un cambio en mí, querrán acercarse a Aquél que me quitó “lo tullido” y quizá, por mis palabras y gestos de aliento, a ellos también se les quite “lo tullido” que les impide ser felices, al conocer mejor a Jesucristo nuestro Señor.

Que todos te conozcan y te amen es la única recompensa que quiero. M. María Inés Teresa Arias.

UN COMENTARIO EXTRA: La @ (arroba) es un signo de una medida de peso y no una letra, hay quienes la utilizan como si fuera una letra, para expresar masculino y femenino: perr@, niñ@.
Cuando se quiere destacar o mencionar a ambos sexos, lo más adecuado es utilizar el paréntesis y poner la letra que corresponda:   niño(a), enferma(o), etc.

Seguimos el esquema de la Lectio Divina: Leer, meditar, orar, contemplar y actuar.
Leer, es escuchar la Palabra de Dios y ponerla en contexto.
Meditar es reflexionar sobre lo que el texto bíblico me dice.
Orar: Es responder a la Palabra, qué le digo a Dios: es petición, intercesión, agradecimiento, alabanza, etc.
Contemplar el reto de llegar a la conversión de la mente, del corazón y de la vida, según el Corazón de Cristo.
Actuar, es mi compromiso por hacer vida la Palabra de Dios.

Meditación del Evangelio del 4 de septiembre del 2011

11-09-04. DOMINGO XXIII.

Mt 18, 15-20.

LA PRESENCIA DE JESÚS EN MI FAMILIA Y EN MI ENTORNO

Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz

Evangelio: Mateo 18, 15-20. En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano comete un pecado, ve y repréndelo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.

Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el Cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el Cielo. Yo les aseguro, también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

LEER: En este párrafo del Evangelio reconocemos cuatro enseñanzas, la corrección fraterna, el perdón de las faltas del prójimo, la importancia de ponerse de acuerdo y la presencia de Jesús en medio de los que se reúnen en su nombre.

MEDITAR: Lo que identifica estas cuatro enseñanzas es la unidad y junto con ella la paz, que de ellas proceden. Cada uno de estos pasos es valioso por sí mismo y se puede aplicar cada uno por separado o en su conjunto, como lo vamos a ver.

En estos cuatro pasos encontramos un camino de qué hacer cuando tenemos una dificultad o falla, con nosotros mismos o con alguna persona, y queremos resolverla. Lo primero es invitar a la reflexión. La palabra “reprender” la entendemos como “regaño”, pero si nos vamos a su etimología la podríamos definir como “retomar”, “recuperar”. ¿Tienes algún problema contigo mismo, cometiste alguna falla? Recupera la calma. Recupérate. ¿Es otro el que falló? No lo juzgues antes de tiempo, no lo condenes ni lo sentencies: Recupéralo. Si es necesario, llama a otra persona para que le ayude. Si es a ti a quien quieres recuperar, déjate ayudar, por alguien que te sea afín. Si lo requieres, busca un consejero adecuado: un sacerdote, un psicólogo, un amigo prudente y no a alguien muy comunicativo, de poca confianza o sin fe.

El segundo paso es siempre perdonar en el nombre de Jesús: Lo que ates o desates en la tierra, de igual manera queda en el Cielo”. Ama en Jesús. Si se refiere a ti: ámate en Jesús. Si lo aplicas a otra persona: ámala en Jesús. Cuando quieras cambiar a alguna persona o situación, primero ámala y eso te facilitará el perdonar, y perdonando tendrás paz en tu corazón y “los ojos limpios” para poder ayudarte o ayudar a otros. Cuando Dios perdona, olvida. Si el perdón es para ti, perdónate, acéptate y reconoce que Dios ya te perdonó, máxime si además te has confesado y recibido la absolución de tus pecados. Si el perdón lo otorgas a otra persona, confíala a Dios, lo que te corresponde es mantener tu corazón libre de odios, resentimientos o rencores. Cada quien es como es, acepta y ama a los demás como son.

El tercer paso es llegar a acuerdos y ponerlos en manos de Dios, no sólo valiéndote de tus propias fuerzas, sino sobre todo en el amor de Dios. Si el acuerdo es contigo mismo, tener a Dios como aliado te será fabuloso y si el acuerdo es con otros, Dios les ayudará a realizarlo.

El cuarto paso es poner a Dios siempre en medio de tus relaciones. La ventaja es que donde tú vayas y estés, siempre estará Dios, porque eres su hijo(a). De esta manera, donde tú estés llevarás su presencia a aquellas personas con las que hablas y en consecuencia, si invitas a quien(es) te acompaña(n) a que se ponga(n) en presencia de Dios, los acuerdos a los que lleguen, siempre contarán con el favor de Dios.
Apliquemos estos pasos en la vida de familia, en el lugar de trabajo o de estudios, en reuniones de amigos o familiares y nos reconoceremos misioneros del amor de Dios, estando en paz y siendo pacificadores.

ORAR: Señor regálame tu presencia y “hazme un instrumento de tu paz, particularmente en mi familia, pues perdonando es que nos das perdón; que donde haya odio, lleve tu amor; donde haya injuria, tu perdón Señor; donde  haya duda, fe ten Ti, Señor” (San Francisco).

CONTEMPLAR: Como humanos; somos seres en relación. Lo ideal sería que nuestras relaciones siempre fueran tersas, en la verdad, en la justicia y en el amor. La “realidad que nos circunda” nos muestra que no es así. Sin embargo eso cambia, cuando al menos una persona actúa cristianamente y no al estilo común de los demás. Centrados en la “realidad fundante”: Dios, sabemos cuál es su plan de amor y como hijos suyos, nos aliamos con Él para realizarlo.

Nublada la razón por los sentimientos, es muy común que la gente se agreda y fácilmente rompa relaciones con los demás, incluso con los más cercanos, afectivamente hablando: el cónyuge, los hermanos, los padres, los hijos, demás familiares o amigos y también con compañeros de trabajo, vecinos o gente que pasa por las calles, etc.

Dejar de tender puentes de diálogo, romper relaciones: nos aísla, nos genera sentimientos de soledad y frustración y en poco tiempo, quizá sin darnos cuenta, sentimos que lo que nos rodea es un ambiente agresivo, ante el que nos sentimos indefensos y desconfiados, del que nos tenemos que proteger y quizá en poco tiempo nosotros nos volveremos en agresores.

Esto sucede cuando somos esclavos de los sentimientos y circunstancias y ellos nos manejan. Seguir a Cristo y vivir según sus enseñanzas es un acto consciente, es una decisión. Es un acto de libertad en el amor, que se sustenta en Dios que es nuestro Padre. Por eso, cuando en lugar de dejar que las circunstancias sean las que determinen el rumbo de mi vida: yo, unido a Jesús, puedo determinar ser un factor de cambio y tender puentes de comunicación, donde el perdón, el amor y los acuerdos, sean elementos que hagan presente a Dios en mis relaciones, para restaurar y consolidar la paz en mi corazón y con los demás.

ACTUAR: Hoy pensaré en las cosas que de mí no acepto o rechazo. Tomaré la decisión de “recuperarme” y estar en paz conmigo mismo(a). Me perdonaré, me aceptaré como soy y me amaré en Dios. Me mantendré en diálogo con mis sentimientos y los llevaré a la presencia de Dios, para que Él, con su amor y perdón, me dé su paz.

También pensaré en cada una de las personas con las que considero que mi relación está fracturada. Tomaré la decisión de “recuperar” a esa persona, la aceptaré y amaré tal y como es. Espiritualmente, pondré a Dios, en medio de nuestra relación.

En ocasiones, llegar a acuerdos directamente con personas especialmente significativas en nuestra vida (cónyuges, hermanos, hijos), con las que se fracturó la relación y que no conocen o no les interesa vivir en el amor de Dios, es difícil y en ocasiones contraproducente, buscarlas para llegar a acuerdos. Por lo que, por el momento, pondré paz en mi corazón en relación con ellas y las perdonaré en mi interior o les pediré perdón, si es el caso. Si es posible establecer puentes de comunicación y de diálogo; me comunicaré con ellas cuando Dios me lo indique en mi corazón o me dé la oportunidad para hacerlo.

Que todos te conozcan y te amen es la única recompensa que quiero. M. María Inés Teresa Arias.

Seguimos el esquema de la Lectio Divina: Leer, meditar, orar, contemplar y actuar.
Leer, es escuchar la Palabra de Dios y ponerla en contexto.
Meditar es reflexionar sobre lo que el texto bíblico me dice.
Orar: Es responder a la Palabra, qué le digo a Dios: es petición, intercesión, agradecimiento, alabanza, etc.
Contemplar el reto de llegar a la conversión de la mente, del corazón y de la vida, según el Corazón de Cristo.
Actuar, es mi compromiso por hacer vida la Palabra de Dios.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Reliquia de Juan Pablo II permanecerá en Catedral durante 5 días


La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México ha informado que como parte de las actividades que realizarán durante la visita de las reliquias del beato Juan Pablo II en éste recinto, se impartirá una catequesis y se rezará el Santo Rosario.

A las 8:30 hrs del lunes 5 de septiembre, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de México, su Colegio Episcopal y los ilustres canónigos de México recibirán las reliquias, hecho que consideran como “una oportunidad llena de gracia y bendiciones para el pueblo de México al que el Papa tanto amó”. Ellos serán los primeros en venerar la reliquia del Papa Peregrino, dentro de un acto solemne del Oficio Divino y de la Celebración Eucarística.

Posteriormente, los fieles podrán acercarse a venerar la reliquia en un sitio especialmente dispuesto para entrar en oración. La figura de cera del Pontífice y el relicario que contiene su sangre, permanecerán en la Catedral del 5 al 9 de septiembre, y cada día, a las 17:00 hrs, se llevará a cabo el rezo del rosario, el cual estará acompañado de una catequesis temática relativa al Beato: Vida del Papa, Magisterio de JPII, El Amor del Papa a la Virgen de Guadalupe y el Amor a México y Fidelidad de México al Papa.

El día 9 de septiembre, la reliquia del Papa Juan Pablo II será despedida de la Catedral de México a las 18:00 horas, para ello se celebrará una solemne Eucaristía antes de que la reliquia continúe su peregrinación por 91 ciudades de nuestro país.
  
El Santo Padre Juan Pablo II, durante su primera visita pastoral a México, celebró por primera vez la Santa Misa, precisamente en la Catedral Metropolitana.

Meditación del Evangelio del 3 de septiembre del 2011

11-09-03. Sábado XXII.
Lc 6, 1-5.

LA FORTALEZA DE JESÚS EN TI

Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz

Evangelio: Lucas 6, 1-5. Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: «¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?» Jesús les respondió: «¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres». Y añadió: «El Hijo del hombre también es dueño del sábado».

LEER: El texto de san Lucas es muy claro, nos presenta una confrontación más de los fariseos en contra de Jesús y de sus discípulos. Jesús no se queda en “el pleito”, aprovecha la ocasión para ayudar a comprender mejor el sentido de la religión y evangeliza.

MEDITAR: PERMITE QUE HOY TOQUE DOS TEMAS, uno la IGLESIA, el otro, la FORTALEZA DE JESÚS EN TI.

MEDITACIÓN: LA IGLESIA: Para los fariseos, cumplir las normas, era respetar “la religión”. Ciertamente hay que respetar las normas, pero no hay que usarlas para oprimir al prójimo, ni por ellas evitar la caridad.

El término religión proviene de religar, es decir, religar al hombre con Dios. Así, la auténtica religión se da en Jesucristo, pues Él es verdadero Dios y verdadero Hombre. En Él se unen de manera única el Cielo y la tierra. Jesús es el Unigénito, el Hijo de Dios. En Jesús, nosotros somos hijos de Dios por adopción, así cuando nos “religamos con Dios, en Jesucristo”, con nuestras acciones podemos manifestar el anticipo del Cielo en nuestras vidas. Ese ha sido el testimonio de los santos.

En Jesucristo la “religión” nos da la auténtica libertad. Algunos, mal interpretan esta realidad y entonces piensan que se puede vivir la “religión cristiana” sin la Iglesia. Esto es un error, porque el mismo Señor Jesús se identifica con la Iglesia: “quien a ustedes escucha, a Mí me escucha” (Lc 10,16), pues Cristo es la Cabeza de la Iglesia (Ef 4,15, Col. 2, 4,8). ¡Qué hermosa y grande responsabilidad!, porque en cada bautizado, en ti y en mí, también, debe de manifestarse la unión del Cielo y de la tierra y debemos vivir en la libertad, que Jesucristo nos da, cuando nos “religa” con nuestro Padre, Dios.

Para mantenernos fieles a la “religadura” con Dios, Jesús instaura la Iglesia: “Tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18). La Iglesia Católica conserva y enseña la doctrina de Jesús y también imparte los sacramentos que Él instituyó; de esta manera a lo largo de los siglos ha hecho presente a Jesucristo y su acción liberadora en el mundo.

Hay quienes fijándose en la inquisición, en las cruzadas, en “el caso Galileo” y dos o tres temas más, imparcialmente dejan de ver el bien que el cristianismo ha traído a la humanidad en el arte, la cultura, la ciencia, la filosofía, la paz, la unidad, la educación, etc. Objetivamente, hagamos un recorrido en la historia de los países y las religiones y no encontraremos a ninguna institución civil, política o religiosa que tenga, ni siquiera de manera aproximada, igual número de mujeres y hombres santos y que hayan aportado tanto bien a la humanidad, en toda la historia humana.

Hoy tú y yo, y más de mil doscientos millones de católicos, tenemos la misión de hacer presente a Cristo en el mundo. Deja que cada quien asuma su responsabilidad y piensa en lo que a ti te toca realizar.

MEIDTACIÓN: LA FORTALEZA DE JESÚS EN TI. (si gustas relee el texto del Evangelio). Jesús no se violenta con el cuestionamiento que le hacen los fariseos, se pone por encima del “malestar y del pleito” de sus interlocutores, se mueve, no en el esquema de la ira, de la crítica o de la envidia, sino en el del amor del prójimo. Jesús ama a quienes le agreden. En el amor no cabe el miedo, Jesús no le tiene miedo a quienes le critican o atacan. Él los ama y por eso más que responderles con ira o rechazarlos violentamente, les instruye y con su ejemplo y palabras les invita a abrir su corazón a Dios, dejando sus esquemas rigoristas, alejados de la compasión y la relación abierta con el prójimo. Jesús no se enfrasca en “discusiones estériles”, enfoca su fuerza en anunciar el Evangelio y construir el Reino de Dios.

La confrontación que san Lucas nos muestra es una de las muchas que Jesús, tuvo que enfrentar. Ciertamente ni los fariseos, ni los escribas, ni los doctores de la ley, ni sus mismos seguidores y discípulos, lo entendieron. Sin embargo, Jesús, nunca se dio por vencido, siempre amó y manifestó seguridad en Sí Mismo porque sabía Quién era Él, porque oraba y se mantenía en continua relación con su Padre Dios, actuando con amor, verdad y justicia, difundiendo siempre el Evangelio.

Estas actitudes pronto, poco a poco se fueron consolidando en sus discípulos, particularmente después de Pentecostés, cuando recibieron al Espíritu Santo, el amor de Dios. El “Cielo”, la presencia de Jesús, en la vida del creyente y en tu vida se ha de manifestar en la paz de tu corazón, en el equilibrio de tu mente, en la coherencia de tus acciones.

¿Tú como reaccionas ante la crítica? ¿Cuántas cosas buenas has dejado de hacer, por miedo a que te critiquen? ¿Te enojas, te desalientas, abandonas todo y te vas? ¿Por el qué dirán has dejado de dar testimonio de tu fe?

La crítica de los fariseos era injusta, porque no respetaba la ley del amor. ¿Cómo se habrán sentido los apóstoles cuando les hicieron sentir que había cometido una falta? ¿Habrán pensado que la culpa la tenía Jesús? ¿Se acobardaron porque pensaron que los iban a castigar? ¿Estaban conscientes que no estaban haciendo nada malo? Si quieres seguir a Jesús, prepárate porque serás criticado, pero también alégrate porque gracias a su presencia amorosa en ti, recibirás el Espíritu Santo que te hará fuerte, te dará seguridad y te capacitará para que tu verdadero yo se manifieste en tu actuar libre en el amor, en la justicia y en la verdad.

ORAR: Señor, gracias porque soy parte de tu Iglesia, quiero asumir mi responsabilidad como testigo tuyo, derrama tu Espíritu en mi corazón, para que a pesar de críticas o adversidades, en cada instante procure hacerte presente con mi testimonio. Jesús sabes que soy débil y fácilmente me vengo abajo.

Ante las críticas o agresiones y respondo con enojo e ira. Ayúdame Señor a ser fuerte, para no quedarme en ningún enredo y responder siempre con tu paz.

CONTEMPLAR: ¿Evitas hacer el bien por el qué dirán? Hoy Jesús te regala su compañía y nos da la clave para tener seguridad en nosotros mismos y mantenernos firmes en hacer el bien.

ACTUAR: Hoy procuraré:


a.- Tener conciencia que soy “hijo de Dios” y miembro de la Iglesia Católica.
b.- Oraré
c.- Me mantendré en la presencia de nuestro Padre Dios
d.- Actuaré con amor, verdad y justicia
e.- Llevaré con alegría la Palabra de Dios, difundiré el Evangelio y construiré el Reino de Dios.

Que todos te conozcan y te amen es la única recompensa que quiero. M. María Inés Teresa Arias.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Maestros y cristianos en Asia: intenciones del Papa para septiembre


El primer día del mes, la Santa Sede dio a conocer que en las intenciones del Papa Benedicto XVI para septiembre, están los maestros y los cristianos en el continente asiático.

La intención general del apostolado de la oración del Pontífice es: "por todos los maestros, para que sepan transmitir el amor a la verdad y educar en los auténticos valores morales y espirituales".

La intención misionera es: "para que las comunidades cristianas esparcidas en el continente asiático proclamen el Evangelio con fervor, testimoniando la belleza con la alegría de la fe".

Meditación del Evangelio del 2 de septiembre del 2011


11-09-02. Viernes XXII.
Lc 5, 33-39.

Tu vida es nueva en Jesús

Mons. Pedro Agustín Rivera Díaz

Del santo Evangelio según san Lucas (5,33-39): En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber.» Jesús les contestó: «¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.» Y añadió esta parábola: «Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: "Está bueno el añejo."»

LEER. Jesús para acercar a su auditorio y hacerles comprender más fácilmente su enseñanza, utilizará tres imágenes comunes para la época y además indispensables para las zonas desérticas: el manto y los odres donde se conservaba el vino. Señala que nadie recorta un manto nuevo para parchar un manto viejo y también indica que nadie pone vino nuevo en odres viejos. Jesús no está dando clases de costura o de modas, ni mucho menos sobre la forma de almacenar los vinos, su propuesta es dejar que el amor de Dios nos transforme exterior e interiormente y dejemos a un lado los vicios, errores y pecados del pasado, además de los esquemas mentales que nos hacen herméticos y repelentes al mensaje de salvación.

MEDITAR: Jesús enseña el estilo de vida en relación con Dios, estilo de vida que da paz y libera al hombre. Esto confronta el estilo judío de la norma por la norma. Aún entre los oyentes de Jesús hay quienes conservan sus criterios del pasado y por eso, Jesús pacientemente les instruye con parábolas, en particular por aquellos que no dejan sus esquemas mentales equívocos o piensan que basta con aceptar algunas de las enseñanzas de Jesús, adaptarlas a los esquemas viejos o “modernos” y seguir adelante.

El clima en zonas desérticas es extremoso, el manto es vital, pues de día cubre del sol y por la noche protege de los fuertes vientos. Jesús me confecciona un manto nuevo, que me cubre totalmente y no parches para cubrir los huecos de mi manto viejo.

Hay quienes buscan a Jesús, no para que cambie totalmente su vida, sino sólo una parte, quieren de Él “un parche”. Un ejemplo lo podemos encontrar en aquellos que van y hacen juramento de no ingerir bebidas alcohólicas, “por unos meses”, y no les interesa que Jesús los libre del vicio. Quieren que “del manto nuevo del amor de Dios” se corte “un pedacito de su Gracia”. Algo similar, quizá más común, menos notorio y por eso más grave, es cuando alguien le pide a Jesús que le resuelva un problema pero no está dispuesto a perdonar al hermano (a), que le ofendió.

Si en lugar de la palabra “manto ponemos “cómo me manifiesto a los demás”, si en lugar de la palabra “odre” ponemos la palabra “corazón” y en lugar de “vino” ponemos la palabra “amor”. Las parábolas que hoy comentamos, tienen una nueva dimensión. Pues se refieren a nuestro comportamiento exterior a partir de lo que llevamos en el interior de nuestro corazón.

Para un cambio radical de vida, debemos dejar que Jesús actué tanto en el exterior como en el interior de nosotros mismos. La revisión ha de ser total y no sólo en la superficie, para una auténtica conversión. Lo que yo muestro en mi exterior es manifestación de lo que llevo dentro. “de la abundancia del corazón, habla la boca” (Lc 6,45).

Manifestar un cambio en el exterior de mi vida, como las modelos de un concurso de belleza o una actriz, es relativamente fácil, pero con el tiempo, lo que se oculta se manifiesta, por eso no es raro que el mundo del espectáculo frecuentemente esté lleno de los escándalos o suicidios de los famosos.

Puedo fingir ser feliz y llevar una gran tristeza en mi corazón. El inicio del texto que reflexionamos, señala la alegría de “los amigos del novio mientras el novio está con ellos”. Ciertamente puede haber motivos por los que en algún momento o día puedo estar tiste, pero ese no puede ser mi estado habitual. Saber que Cristo está conmigo y me ama, ha de ser el motivo, para no dejarme dominar por ningún sentimiento negativo, para estar habitualmente contento y actuar en la paz del Señor.

Hoy puedo parecer más piadoso y amable y guardar rencores en mi corazón. Será un avance que ahora sea más amable, pero Jesús quiere sanarme de tal manera que lo que reflejo en mi exterior sea una manifestación de mi interior. ¡Jesús toma mi corazón, haz mi vida nueva! ¡Señor quédate en mí!

El encuentro con Jesús y la aceptación de su Señorío, cambia nuestras expresiones, nos vuelve más serenos, educados amables, prudentes, buenos consejeros. Todo esto empieza a brotar desde lo profundo de nuestro corazón, pues la relación con Él nos da la paz, no como efecto de ejercicios de relajación o de respiración, que algo ayudan, sino sobre todo por el encuentro con Quien ha dado su vida por mí, me ama, me perdona, me regenera. De esto nos dan ejemplo los santos, no hay santos tristes, pues ellos viven en la alegría de nuestro Dios.

La presencia de Jesús en mi vida me da paz, porque armoniza todas mis formas de relacionarme. Jesús me perdona, me permite reelaborar mi pasado, me da esperanza para el futuro y me inunda con su amor en mi diario vivir. Jesús me da su paz: “Mi paz les dejo, mi paz les doy” (Jn 14,27).

La paz bíblica, no sólo implica un pacto que permite la vida tranquila, ni la ausencia de guerra, designa sobre todo la existencia cotidiana en armonía con la naturaleza, con los demás, con uno mismo, con Dios. Mi encuentro con Jesús no sólo satisface mis necesidades afectivas y emocionales, sino sobre todo: me da su presencia y su amor. La compañía de Jesús le da una nueva perspectiva a mi vida, poniéndome por encima de cualquier problema o situación angustiosa, por encima de cualquier necesidad material y por encima de cualquier miedo o temor, porque en Él buscaré y encontraré la solución. “Su vara y su cayado me acompañan” (cf. Sal 23,4).

El amor (vino) de Jesús en mí debo manifestarlo con un nuevos estilos de pensar, de actuar y de decir (odres). ¡Fuera pesimismos, fuera críticas, fuera diversas maneras de maltratar a los demás! ¡Que se note que Jesús vive en mí!

ORAR: Gracias Señor porque me amas y quieres que realice mi existencia en la Vida Plena que Tú me das. Bien sabes que los mayores obstáculos para ello, no están en mi exterior, sino en mí, porque manifiesto poca confianza en Ti, cuando me quedo en mis pensamientos negativos, de auto rechazo o auto castigo; cuando repito los hábitos que me hacen daño. Gracias Jesús porque me amas y eres paciente conmigo, permíteme experimentar tu amor y sáname desde lo más profundo de mí. Dame tu paz. Virgen santísima de Guadalupe, cúbreme con tu manto. Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo.

ACTUAR: Hoy, estaré atento a mis estados de ánimo, revisaré qué me genera sentimientos, palabras o acciones negativos. Le pediré a Jesús que me acompañe y sane las heridas que me generan esos estados de ánimo y le pediré que me permita alegrarme en Él y compartir mi alegría por conocerlo.

Que todos te conozcan y te amen es la única recompensa que quiero. M. María Inés Teresa Arias.

Seguimos el esquema de la Lectio Divina: Leer, meditar, orar, contemplar y actuar.
Leer, es escuchar la Palabra de Dios y ponerla en contexto.
Meditar es reflexionar sobre lo que el texto bíblico me dice.
Orar: Es responder a la Palabra, qué le digo a Dios: es petición, intercesión, agradecimiento, alabanza, etc.
Contemplar el reto de llegar a la conversión de la mente, del corazón y de la vida, según el Corazón de Cristo.
Actuar, es mi compromiso por hacer vida la Palabra de Dios.